¿Quién no ha tenido más de un tamagochi cuando era pequeño por el simple hecho de que terminábamos rompiéndolo sin querer o perdiéndolo? A mí me volvían loca. ¡Era una de las cosas que más me entretenía! (y mira que solo podías alimentar a tu bichillo, dormirlo y llevarlo al baño) Hasta se podía interactuar con otros tamagochis para tener bebés *-* ¡Era uno de los mejores entretenimientos del cole a la hora del recreo!
Me encantaría volver a tener uno y poder jugar con él a todas horas.



